• En el bosque


    Si hay algo que realmente merece la pena de esta época del año es perderse por los bosques o las montañas para disfrutar de los colores que nos ofrece el paisaje y las temperaturas aún agradables.

    Esos tonos rojizos y amarillos de los árboles que, hoy hemos pensado, podrían ser un magnífico decorado para celebrar una boda diferente, de esas con personalidad que tanto nos gustan.

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  • Amor enjaulado


    Nos encantan. Hace unos años era impensable colocarlas en tu boda pero hoy son algunos de los elementos más decorativos que podemos encontrar.

    Colgadas, llenas de flores, presidiendo las mesas o para dejar notas a los protagonistas del día. De las decoraciones más sencillas, acompañadas de velas, o dejando volar la imaginación, las posibilidades son muchas. Eso si….sin pájaros por favor (están mucho mejor en libertad…). (más…)

  • Boda Carolina y Javi


    Cuando conocí a Carolina y me contó cómo quería su boda mis ojos no podían abrirse más.

    Una fiesta de disfraces!! La idea, original y creativa, me fascinó y nos pusimos a trabajar en ello inmediatamente.

    Carolina tenía las cosas tan claras y es una persona tan creativa que el resultado salta a la vista. Empezando por la invitación de la boda, totalmente personalizada y original y que ya anticipaba lo increíble de la boda a la que iban a asistir los invitados.

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  • Preboda Almudena y Jesús


    Algo que recomendamos muy mucho a nuestros novios es la realización de una sesión de fotos preboda. Además de ser un precioso recuerdo para toda la vida, es un momento en el que la complicidad de la pareja está a flor de piel, su boda está cerca, el amor en niveles astronómicos y os servirá para romper el hielo, el miedo a las cámaras, conocer a vuestro fotógrafo y que os conozca a vosotros y así el día de la boda todo será mucho más fácil y el resultado espectacular.

    Hoy os teníamos reservada la sesión preboda de una pareja a la que tenemos especial cariño. Almudena y Jesús, y es tan romántica y muestra tanto amor entre ellos que teníamos que reservarla para un día como hoy…San Valentín! Como no!

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  • Mamá, quiero ser wedding planner


    Pues bien, tras decidir el nuevo rumbo de mi vida, lo primero, como en todo, fue la formación. Nada de castillos en el aire. Aunque “tengo un don”… ya lo sé, pero imagino que “mis novios” querrán fiarse más de un buen puñado de títulos colgando primorosamente en la pared de una oficina.

    El primer curso fue cosa del destino. Un buen día mi querido y sufrido marido me dijo: “Darling, no te lo vas a creer, pero he visto un curso hecho a tu medida”…..que bien me conoce. Claro que se trataba de un curso sobre los primeros pasos para fundar tu propia empresa de organización de eventos y convertirte en una reputada y competitiva WP….vamos, el sueño de mi vida.

    Así que, previo paso por caja, allá que me voy, cuaderno en mano, dispuesta a absorver todos los conocimientos posibles de los expertos en el sector, y acribillarlos con mis preguntas. El curso me convenció aún más (si eso es posible) de embarcarme en ésta aventura, aunque en mi trayectoria para formarme ha habido de todo. Como de la propia experiencia es de lo que mas uno aprende, no volveré a caer en el error de los prometedores cursos online, que por algo existe una formación reglada. Así que al final me he juntado con un buen bagaje a mis espaldas para poder organizar con todo rigor…y con la ayuda de mi dispuestísimo equipo, la boda de tus sueños….Nos dejas ayudarte?

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  • Mamá, quiero ser wedding planner.


    ¿Qué como acaba una doctora en biología metiendo la cabeza en una empresa de organización de eventos? Raro, ¿no?.  Así dice el refrán que la cabra tira al monte….porque ya incluso desde que no levantaba más de un palmo del suelo, una servidora se pegaba como una lapa cada vez que pasaba por el escaparate de una tienda de novias. Pura magia. Para mi siempre ha sido pura magia…y no dejaba de pensar en ese fantástico momento en el que, de mayor, fuera a una de esas tiendas aprobarme todos y cada uno de los vestidos para mi propia boda.

    Luego la realidad es otra, claro está, y cuando llegó el momento, salí discutiendo con mi madre, mi tía, mi futura suegra…y las pocas y valientes de mis amigas que se atrevieron a venir para dar un poco de soporte moral al evento, con cara de póker ante mis lágrimas de frustración por semejante tira y afloja familiar. Sea como fuere, finalmente encontré vestido, claro está, navegando entre las varias aguas y poniendo un “poquitín” de mi parte.

    La organización de mi boda (exceptuando este pequeño incidente de la elección del vestido de novia) fue tal como pensaba….mágica. Un torrente de ideas, creatividad, sueños, fantasía…que pasó más rápido de lo que hubiera deseado.

    Todo esto debió terminar de regar el germen que siempre ha existido en mi interior, porque como si de una adicta se tratase, me quedé con ganas de más….mucho más. Me casaría todos los años….están hartas de escuchar las personas que me conocen. Poco factible, claro.

    Pero como ésta inquietud no hacía sino crecer, y crecer, y llenar de ideas mi cabeza pensé…vaya, ¿por que no?. He leído muchos mensajes de autoayuda en Facebook del tipo: “los obstáculos no pueden frenarte, los problemas no pueden frenarte, lo único que puede frenarte en la vida eres tu mismo”…..uhmmmm, da que pensar, esto me ha hecho venirme arriba. Me lo creo y me preparo para dar el gran salto. No seré yo quien me pare los pies.  Y con ésta mezcla de locura y magia, y la modestia por la todavía poca experiencia de los eventos que he organizado, me pongo a la espalda la mochila de las ilusiones, me calzo los zapatos de andar todoterreno, y me lanzo a la aventura de cambiar mi vida…. y la de la gente a la que ayudo a celebrar los mejores momentos de las suyas.